El mundo ha cambiado drásticamente en estos últimos meses y todos estamos tratando de adaptarnos a una nueva forma de vida; desde socializar hasta trabajar desde casa e incluso cambiar la forma en que hacemos ejercicio. Teniendo cuidado de no romantizar la terrible situación en la que se encuentra el mundo, estoy aquí para ofrecerle tres formas sencillas que podrían ayudarle a afrontar mejor la situación cambiante.

aprender a respirar profundamente
Estamos tan acostumbrados a la vida acelerada y constante, que cuando algo nos obliga a reducir el ritmo, puede parecer lo peor posible. Aprenda a hacer pausas con regularidad y a concentrarse en su respiración: la respiración profunda con el abdomen realmente puede ayudarlo a desestresarse y relajarse. Acuéstese boca arriba o siéntese derecho con las piernas cruzadas. Exhalar. Inhala lentamente por la nariz, llenando tu vientre de aire y relajando tus músculos. Exhala lentamente por la boca. Repetir. Haga de esto parte de su rutina diaria.

Concéntrate en lo positivo practicando el agradecimiento
Siempre que sea posible, ya sea a primera hora de la mañana o a última hora de la noche, intenta contar las cosas por las que estás agradecido. Estas cosas no tienen por qué ser grandes; pueden ser algo tan pequeño como una sonrisa o un encuentro positivo que ocurrió más temprano en el día. Lo importante es centrarse en las cosas por las que estás agradecido, en ese momento.
Desconectarse
Todos somos conscientes del carácter adictivo de nuestras pantallas. Fueron diseñados para ser así y aunque todos lo sabemos, parece imposible romper con el hábito. Comience a romper el ciclo desactivando todas las notificaciones en su teléfono: desde correos electrónicos hasta actualizaciones de redes sociales, simplemente actívelas. A ellos. Apagado.
Si estás trabajando, dedica un momento de tu día en el que estés totalmente concentrado en tu trabajo, sin distracciones externas. Con nuestra capacidad de atención drásticamente reducida por el flujo constante de correos electrónicos y redes sociales, este ejercicio puede parecer una lucha al principio. Comience con quince minutos y vaya subiendo. Ya sea que esté leyendo un libro (un libro real, no uno en su pantalla) o jugando con sus hijos, vea cuánto tiempo puede mantener su concentración sin revisar su teléfono.
Si no puedes pasar un día entero completamente desconectado, al menos establece algunas reglas sobre el tiempo frente a la pantalla. Por ejemplo, no use pantallas durante la primera y la última hora de su día e inicie sesión en las redes sociales solo a través del navegador de su escritorio, eliminando todas las aplicaciones de redes sociales de su teléfono. Un simple cambio puede marcar una gran diferencia en su productividad y capacidad de concentración.
Si está buscando recomendaciones de libros, estas son algunas de mis lecturas favoritas:
Zen: el arte de vivir con sencillez por Shunmyo Masuno
La abundancia de menos por Andy Couturier
Esencialismo por Greg Mckeown
Minimalismo digital por Cal Newport
Espero que estos consejos sean útiles. Cuidémonos unos a otros, mantengámonos bien y mantengámonos a salvo.
Esta publicación invitada fue escrita con gracia por nuestro colaborador. Maria Laitinen.
María es madre de un hijo y vive en Northern Beaches de Sydney.
Entre sus estudios y su trabajo a tiempo parcial en una empresa de diseño escandinava, le gusta pasar tiempo en la naturaleza y le apasiona todo lo japonés.
Puedes encontrarla en Instagram. @scandihome.
Si desea ver más, manténgase actualizado suscribiéndose a nuestro boletín a continuación.
